Doña Escolástica, la mujer trabajadora por excelencia


Siendo hoy 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, queremos recordar a esas grandes luchadoras, el cual nadie se acuerda de ellas, ya que no tienen una calle, una plaza en su nombre, por estas mujeres como nuestras abuelas y tatarabuelas y anteriores generaciones olvidadas. En un mundo donde, generalmente,  la historia la escriben los hombres, las mujeres son relegadas a un papel secundario. Pocas son las que a lo largo de la historia han sido protagonistas de hechos por lo que son recordadas.  Sin embargo, a lo largo del tiempo, ha habido muchas que han roto las cadenas que su sexo las tenía preparadas y se han hecho un hueco en los libros de historia.
En Paracuellos tenemos muchísimas mujeres ejemplo de sacrificio y abnegación, que en las condiciones más duras y difíciles han sacado adelante a sus familias. Pero muy pocas las que han obtenido el premio del reconocimiento público. Una de ellas, fue la profesora de niñas Doña Escolástica Riera Chico que ejerció con mucha diligencia su profesión a lo largo de casi cuarenta años. Sin duda, una superviviente nata, una gran mujer en una época en que no fue fácil serlo. Si bien empezó su profesión en otro pueblo, a Paracuellos llegó a primeros de los años 20, en aquella España convulsa de la Restauración. Y estuvo hasta el 26 de marzo de 1958 después de haber pasado también dos dictaduras, una república y una Guerra civil.
Su gran pasión por la enseñanza y por sus alumnas, y su gran inteligencia y alegría, hizo que fuera muy respetada y apreciada por todos los vecinos. Hasta tal punto llegó esa devoción y veneración de los vecinos, que en una ocasión le salvó la vida. Fue durante la Guerra Civil,  pues fue objeto de un intento de “paseo” por parte de las milicias al ser una persona muy religiosa, pero gracias a los dirigentes socialistas de la localidad se evitó.
Doña Escolástica representa a ese magisterio español sacrificado y bienhechor que a pesar de las dificultades en sus condiciones económicas y materiales, tuvo claro el objetivo de formar a los jóvenes porque sabían que su formación  integral iba a desterrar el peor enemigo de la sociedad, que era la ignorancia.
Hace unos pocos días, la Concejalía de Participación Ciudadana ha lanzado acertadamente una encuesta entre los vecinos para saber qué nombre ha de llevar la nueva escuela que se va a levantar. Los cuatro nombres propuesto son dignos de recibir ese honor, pero nuestro voto ha sido para Doña Escolástica.  Ella representa mejor que nadie a todos esos maestros y maestras, pasados y presentes, que alguna vez formaron a jóvenes vecinos de Paracuellos. Sencillos y humildes pero dignos maestros de escuela que merecen ser recordados por lo que hicieron y por lo que representaron.
Las paradojas que tiene la historia ponen a Doña Escolástica ante la posibilidad de estar de alguna manera, otra vez en una inauguración de una nueva escuela. Ya estuvo el 8 de abril de 1928 cuando se inauguró el nuevo Ayuntamiento/Escuelas pagado íntegramente con fondos municipales. Incluso leyó un discurso ante las autoridades en donde dejó claro que gastar el dinero en hacer templos del saber no era tirar el dinero, sino invertir en futuro: “¡Vivid satisfechos, nobles autoridades y vecinos de Paracuellos, que no es un pedregal en donde habéis sembrado! ¡No! Podéis estar orgullosos de vuestra tan necesaria como meritoria y hermosa obra. Necesaria, por constituir un sacrificio; hermosa, por comenzar desde el mismo momento a rendir beneficios este vuestro sacrificio en la salud y cultura de vuestros hijos; y necesaria, meritoria y hermosa en fin, porque habéis aportado vuestro más importante grano de arena a la más trascendental e inaplazable de todas las reformas, la de la escuela primaria, firme y única base del progreso de un pueblo”.
Como dijimos cuando hablamos de Doña Antonia Herranz, debemos empezar desde ya a dignificar  y conocer nuestro pasado. Esta forma de bautizar a los edificios públicos es un primer gran paso. Pero debemos ir más allá…aunque cueste trabajo. Con Doña Escolástica también hemos tenido un intenso trabajo de búsqueda que nos ha llevado muchísimo tiempo, porque había mucha gente que la recordaba pero nadie conservaba una foto de ella. Localizamos su sepultura en el cementerio de la Almudena de Madrid y desde los datos de la inscripción iniciamos la búsqueda de familiares. Buscamos el domicilio de los dos únicos sobrinos, estuvimos en la policía nacional para conocer los dnis y fuimos a la Seguridad Social para saber datos fiscales. En todos los caso, obtuvimos una respuesta negativa. También buscamos en la Universidad Complutense que es la depositaria de los archivos de la extinta Universidad Central donde estudió Escolástica a principios de siglo XX. Pero después de meses de investigación no pudimos averiguar el paradero de sus familiares. El milagro llegó a través de la red cuando contestó a nuestra petición de ayuda un señor que vivía en Ibiza que dijo que era el hijo del sobrino de Escolástica y que tenía recuerdos de ella y de su padre, que dejó por escrito lo que narramos en el libro de “Historia de Paracuellos” (libro por cierto, aún inédito y a la espera de financiación aprobada en los presupuestos participativos).

El Zocato y el Zoquete.

Bibliografía:

- NÁJERA MARTÍNEZ, J.; YUSTE RICOTE, L. (Inédito): Historias de Paracuellos de Jarama.



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