36 AÑOS DE RONDALLA MUNICIPAL


Una de las mejores cosas que puede hacer un ser humano a lo largo de su vida, es aprender a tocar un instrumento musical. Como dice la expresión popular: “la música amansa a las fieras” pero también abre la mente y la prepara para, en adelante, disfrutar del gusto por el arte en todas sus manifestaciones. Eso debió de pensar nuestro primer alcalde democrático, D. Ricardo Aresté cuando en 1982 decidió contratar a dos profesores de música y uno para modelado con arcilla para llenar de actividades culturales las tardes extraescolares de los más jóvenes del municipio. Vaya por delante que ya existía una larga tradición en Paracuellos por los instrumentos de pulso y púa. Una agrupación que venía tocado “de oído” * desde al menos 1943 cuando D. Evelio Saldaña la formó para tocar sobre todo en el día de los Quintos o en bodas, comuniones y bautizos. Esta Rondalla mantuvo cierta regularidad a lo largo de los años, no mostrando mayor interés en salir de las fronteras de Paracuellos. (*Para los menos doctos en el argot musical, “de oído” significa aprender a tocar sin partitura. Bien porque no se tiene o bien porque no se sabe y se ha aprendido de memoria.)

Seguramente por esta circunstancia, la contratación de dos profesores de música para aprender solfeo, guitarra, bandurria y laúd obedece a este interés previo de los vecinos. También para ser justo, debemos reconocer la labor de enseñanza de un profesor de música  de EGB del Colegio público Virgen de la Rivera, llamado Nemesio Velasco “Don Nés”  (qué por cierto, tiene también una dilatada y reconocida carrerea como pintor especializado en Sorolla)  que enseñaba  guitarra después de las clases y que mantuvo viva la llama de la música dos o tres años antes. 
De las clases de modelado con arcilla no puedo comentar mucho. Sólo diré que mi ilusión inicial  se desvaneció enseguida porque no era capaz de plasmar con mis manos lo que mi mente imaginaba y la mayor parte de las veces la arcilla  acababa seca y echa un churro, en la basura. Un desastre que me causaba grandes decepciones y que hizo que desistiese pronto. Sólo sé que la actividad duró unos cuantos años y que finalmente desapareció, no sabemos si por falta de alumnos, o falta de profesor. 
De lo que sí puedo dar cuenta es de mis 20 años en una Rondalla y Coro Municipal  que este año cumple 36 años de actividad ininterrumpida. Y lo hace con la pena enorme de la jubilación de sus profesores, pero también con la alegría que supone haber estado todos estos años compartiendo momentos inolvidables que han quedado en la retina de todos los que han tenido la suerte de pertenecer a esta agrupación. Los artífices de todo esto son estos dos profesores D. Pablo Luis Pérez Palomero y D. José María Sánchez Morales. Su entusiasmo, disciplina y conocimientos se trasladaron a unos jóvenes alumnos que en pocos años consiguieron una formación musical sin precedentes en el municipio y con ello una rondalla muy admirada y valorada y que se ha convertido,  dicho sea de paso y por derecho propio, en el orgullo de ParacuellosAllen de nuestras fronteras.  Ni más ni menos…
Yo empecé  1983 con apenas 11 años, sin saber muy bien qué era aquello, pero decidido e ilusionado por apuntarme a Música. Recuerdo a mi madre hablando con un joven profesor y acto seguido disponer de unos libros de solfeo y de teoría de la música que me acompañaron muchos años. Todavía hoy recuerdo la definición que hacía de la música: “Que es el arte que se expresa combinando el sonido y el ritmo” y la de solfear: “que es medir y entonar lo que expresa la escritura musical”. Lo duro que era solfear cantando y midiendo lo que el pentagrama dictaba. Las lecciones, que eran más difíciles a medida que se avanzaba, hasta el punto de aprenderme de memoria alguna de ellas: “doooo, dosidoremi, redosidoresisol, laaaa…”etc, etc. que había que cantar delante del profesor José María. Y los dictados con un pentagrama en blanco que había que completar con las notas que el profesor tocaba en el piano…
Unos meses más tarde, cuando ya se tenía cierta habilidad con el solfeo, iba a la clase del otro profesor Pablo para aprender a tocar un instrumento. A mí me tocó aprender el Laúd porque fue el profesor, viendo las necesidades de la Rondalla, el que determino qué instrumento debía comprar mis padres. Además tenía el hándicap de que era zurdo y por no cambiar todas las cuerdas y estropear la estética línea de mástiles en una misma dirección, tuve que aprender de esa manera, con el consiguiente esfuerzo extra. Pero no me importó. Estaba decidió a aprender a tocar y el esfuerzo de cientos de horas mereció la pena. Hasta en los viajes de ocho horas a la playa en el Seat 124 de mi padre daba serenatas  a toda la familia con el laúd. Más de una vez estuvo a punto de salir volando por la ventanilla del coche, pero había que hacer callo en los dedos…
La primera actuación llegó al poco de entrar en la Rondalla. Y lo hice en el Coro de niños que formábamos la clase de solfeo. Fue en las fiestas de Paracuellos de 1984 en el escenario que se pone en la plaza. Y las canciones de lo más sencillas y a una sola voz: La Aurora, La Sirenita…el traje pantalón azul marino, camisa blanca y un ridículo lazo azul (que más adelante fue cambiado acertadamente por una corbata).
Mi segunda actuación, unos meses después y ya tocando el laúd, fue en las pistas de tenis del Club de los Berrocales con motivo de sus fiestas. Una actuación que recuerdo con el apuro de no saber tocar muy bien y al Aguacil de Paracuellos detrás de las partituras que salían volando de los atriles debido al viento racheado. Las canciones también muy sencillas: Sebastopol, Carrascosa, EL Mundial 82
Poco a poco, a base de ensayos todos  los lunes, miércoles y viernes, fuimos viendo cómo los dedos se hacían más ágiles, las canciones más complejas. De las primeras salidas fuera del municipio recuerdo como la más entrañable la que hacíamos todos los años a El Espinar (Segovia) el pueblo del profesor Pablo. Era un día de fiestas pues íbamos acompañados de los padres, hacíamos un día de comida campestre y luego a la tarde nos vestíamos y actuábamos en diversos sitios: centro cultural, teatro, iglesia…pero también visitamos multitud de pueblos y ciudades que mi mente no es capaz de recordar. Aunque las más importantes: Madrid, Alcobendas, Pinto, Aranjuez, Alcalá de Henares, San Rafael…todas ellas llenas de aplausos y reconocimiento por la calidad de las interpretaciones. 
Otro salto de calidad llegó en 1990 cuando se creó el coro de adultos que permitió ampliar notablemente el repertorio y los estilos musicales. La conquista de multitud de premios y galardones, como el primer puesto en el Certamen de Rondallas de Madrid-Castilla la Mancha en 1995 y la grabación en 1996 del primer disco con una recopilación de las mejores canciones así lo certifican. En esta grabación, ya se incluían pasodobles como Pepita Greus, habaneras como Torrevieja, zarzuelas como Gigantes y cabezudos,música clásica como La música nocturna de Madrid.Pero la mejor de todas o la más recordada, es la canción de  Paracuellos compuesta por D. Antonio Melero con  música de D. Pablo Luis Pérez, que se ha convertido, por derecho propio, en el himno de todos. Y se suele tocar siempre que la Rondalla y Coro actúa en nuestro municipio. 

De la última etapa no puedo hablar mucho. Las obligaciones familiares me hicieron dejar en 2003 esta agrupación con pena pero con el deseo de volver en cuanto me fuera posible. Pero entre tanto, mientras yo criaba churumbeles, la Rondalla y Coro dieron otro salto de calidad y cantidad. EL Coro se amplía con los nuevos vecinos y la parte instrumental también experimenta un cambio generacional aunque manteniendo una buena base. De esta época destaca la cantidad de encuentros con otras Rondallas y agrupaciones lo que permite ampliar el horizonte de los viajes. Que yo sepa: Valladolid, Valencia, Cabra (Córdoba), Motril (Granada), Astudillo (Palencia) etc…llegando a tocar en 2012 en Irlanda donde actuaron en el Festival Internacional de Cavan, dando un salto internacional que en principio nadie imagino para una Rondalla de pueblo. 
Desde el año 2002 la Rondalla y Coro pasan a formar parte de la Escuela Municipal de Música, que a su vez es inscrita en el Registro de Escuelas de Música y Danza de la Comunidad de Madrid. En 2010 graban su segundo disco con 22 canciones, de todos los géneros y magistralmente interpretadas. Como las más destacadas: Ópera Flamenca, Célebre habanera, María la Portuguesa, El Cambullonero, La vida es bella, El bailes de Luis Alonso, Sinfonía nº 40 oel Chotis de Madrid. También este año cambian de uniforme; Se pasan al negro total (sin corbata) con el escudo en el lado derecho de la camisa. El Coro ponen la nota de color con un fular rojo ellas y corbata roja ellos. 
Y cuando me estaba rondando por la cabeza la idea de volver, van los  profesores y anuncian a principios de 2018 que se jubilan. Al instante me di cuenta de la cantidad de años que han pasado. Nunca  pensé que los profesores se iban a jubilar y que iban a estar ahí para cuando decidiese volver (egoísta de mi). Tras 36 años al frente de la agrupación musical son muchos los lazos de amistad que han surgido. Y lo hacen de la convivencia  en los viajes, en las actuaciones, de los ensayos, pero sobre todo surgen de la ilusión y el cariño que siempre han trasmitido a sus alumnos José María y Pablo en el ejercicio de su profesión. Su dedicación total, más allá de la remuneración económica, robando muchísimas horas a sus familias, adaptado sus horarios a las necesidades de sus miembros, etc… Por eso creo que los vecinos de Paracuellos les debemos mucho. Sin ellos esta Rondalla y Coro no habría obtenido las cotas de calidad que ha tenido. 

Y ese reconocimiento lo tuvieron el pasado  22 de junio cuando se celebró un concierto en el Centro Cultural. Concierto que fue el día elegido para dar la sorpresa a los profesores y convertirlo en su merecido homenaje. Allí estuvieron muchos de los antiguos alumnos. El señor Alcalde Don Javier Cuesta les dio las gracias y les obsequio con sendas esculturas realizadas por el escultor local D Cándido Monge. También sus alumnos les obsequiaron con algunos regalos. Para terminar, hubo un ágape cortesía del Ayuntamiento, donde se  pudieron despedir con un hasta luego, porque se jubilan pero la amistad no.
Por eso, para mí y para otros, no nos parece descabellado nombrar algún edifico o calle con su nombre, se lo merecen. Tampoco hay que esperar a que Dios los llame a su seno para que se produzca el hecho. Las instituciones municipales deben fomentar que a las personas u organismos benefactoras del bien común y que hacen más grande a este pueblo, obtengan esta consideración. Pero mientras llega o no llega este reconocimiento, desde estas líneas os quiero dar las gracias por la excelente formación musical recibida, por la disciplina aprendida, por la paciencia infinita que habéis tenido,  en definitiva, por haberme hecho mejor persona. Pero sobre todo, por vuestro cariño y amistad.  
El Zocato.

Bibliografía:
NÁJERA MARTÍNEZ, J.; YUSTE RICOTE, L. : Historias de Paracuellos de Jarama. (2016)









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